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25 de abril de 2015

IDENTIFICAN LA ZONA DEL DOLOR EN EL

CEREBRO

 Cuando tu pie topa con una de sus patas, los nervios envían una señal a tu cerebro para avisar de que ha habido un daño. Sin embargo, esta tiene que ser interpretada para saber si te ha dolido y cuánto.
Hasta ahora, se desconocía la parte del órgano implicada en medir el grado de sufrimiento, pero un grupo de científicos de la Universidad de Oxford ha dado con ella: se trata de la ínsula dorsal posterior. La zona actúa como una especie de sensor que se activa en función del sufrimiento físico que experimentamos.
Los investigadores aplicaron una crema con capsaicina (un compuesto abundante en los pimientos picantes que provoca quemazón) en las piernas de 17 voluntarios. Después, les rociaron con agua fría o caliente, para incrementar o disminuir la sensación, al mismo tiempo que medían la respuesta en el cerebro mediante un escáner. Les pedían además que valoraran cuánto les dolía.
Comprobaron que una zona particular de la ínsula, una parte de la corteza cerebral, se activaba en función del grado de malestar que sentían. Los científicos afirman que el hallazgo podría servir para saber si una persona que no puede comunicarse padece algún dolor.

NUEVA TÉCNICA GENÉTICA

 NUEVA TÉCNICA PARA EVITAR ENFERMEDADES HEREDITARIAS

Una nueva técnica genética, en cuyo desarrollo han participado dos centros de Cataluña, elimina las mutaciones mitocondriales en los óvulos, lo que podría ayudar a evitar la transmisión de enfermedades hereditarias.
 
Los investigadores han recordado que las enfermedades que afectan a las mitocondrias, que son pequeñas centrales eléctricas que generan energía en las células del cuerpo, se transmiten de forma exclusiva de madre a hijo.
 
Actualmente, la única opción para los padres que desean evitar que sus hijos hereden las enfermedades mitocondriales es recurrir al diagnóstico genético pre-implantacional con el fin de seleccionar los embriones, aunque eso no garantiza que el bebé nazca sano.
Ahora, los investigadores han desarrollado una técnica simple para eliminar las mutaciones mitocondriales en óvulos o embriones en una fase temprana del desarrollo que tiene el potencial de evitar que los bebés hereden las enfermedades mitocondriales.
 
"Actualmente, no hay tratamiento para enfermedades mitocondriales y nuestra tecnología puede ofrecer una nueva esperanza para los portadores de enfermedades mitocondriales que deseen tener hijos sin la enfermedad", ha explicado Juan Carlos Izpisúa.
 
Las células vivas pueden tener cientos -o incluso miles- de mitocondrias y cada una de ellas contiene su propio ADN, una pequeña colección de 37 genes que son esenciales ya que, si mutan, causan una amplia gama de enfermedades y pueden provocar la muerte del recién nacido, reducir su esperanza de vida a unos pocos años, o provocar síntomas durante décadas.
 
"La mayoría de estrategias actuales trata de desarrollar fármacos para pacientes que ya sufren de estas enfermedades", ha detallado Alejandro Ocampo, investigador asociado en el laboratorio de Izpisúa y uno de los primeros autores del trabajo. "Por eso, pensamos en prevenir la transmisión de estas mutaciones de forma temprana en el desarrollo embrionario", ha dicho Ocampo.
 
Los investigadores recurrieron a dos tipos de moléculas, unas nucleasas que pueden diseñarse para cortar hebras específicas de ADN y funcionar, así, como un tipo de "tijeras moleculares". Por eso diseñaron nucleasas para cortar sólo el ADN mitocondrial, en óvulos o embriones, que contenía mutaciones que causan enfermedades, dejando intactas las mitocondrias sanas.
 
Utilizando ratones que contienen dos tipos de ADN mitocondrial, los científicos previnieron selectivamente la transmisión de uno de los tipos a la siguiente generación usando nucleasas específicas tanto en los óvulos como en los embriones de ratón. Los bebés de ratón nacidos mediante esta técnica se desarrollaron de forma normal en la edad adulta.
 
Además, según han destacado los investigadores, este método les permitió reducir con éxito los niveles de ADN mitocondrial mutado responsable de dos enfermedades mitocondriales en humanos. El equipo que ha participado en este estudio está ahora investigando la posibilidad de trasladar esta tecnología a la clínica en óvulos y embriones humanos.
 
Por eso ya están en comunicación con comités éticos para ver si puden seguir adelante. Este tipo de enfermedades afecta a uno de cada 5000 niños. Son patologías muy graves, sin tratamiento, muchas causan la muerte o la invalidez.
 
En Reino Unido se aprobó en febrero una nueva técnica de reproducción asistida que utilizaba el ADN de tres personas, se convirtió en el primer país del mundo en dar luz verde a los llamados bebés de tres padres. La ley española no permite modificar ni alterar embriones.
 

DESCUBRIMIENTO DE UN HOMÍNIDO CON UN MOLAR DE MÁS

DESAPARICIÓN DE MOLARES

 Un individuo de sexo masculino de unos 40 años de edad, localizado en la Cueva El Mirador en Atapuerca y que vivió hace entre 4.760 y 4.200 años, no solo padeció importantes enfermedades bucodentales sino que, según revela un estudio en la revistaHOMO - Journal of Comparative Human Biology, también poseía un cuarto molar (supernumerario).
"En el caso de poblaciones arqueológicas hay muy pocos ejemplos estudiados y publicados de molares supernumerarios. Por lo tanto, es una novedad", dice Marina Lozano, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y profesora de la Universidad Rovila i Virgili (URV), y una de las firmantes del artículo en el que se publica por primera vez la existencia de este fenómeno en un homínido de poblaciones antiguas.
El individuo analizado presenta evidencias de diferentes enfermedades como caries avanzada, abscesos, cálculo dental, exostosis alveolar, modificación en la oclusión por desgaste excesivo, evidencias de marcas de palillos y patología degenerativa temporomandibular (entre el hueso temporal y la mandíbula).
El cambio de la alimentación afectó a la salud dental
"Este diagnóstico confirma que la salud bucodental a partir del Neolítico empeora en las poblaciones agrícolas y ganaderas. Un hecho agravado, además, por la falta de tratamientos paliativos", observa Lozano.
La explicación se debe a un cambio en la alimentación a partir de esta época. En ese momento se empezó a incluir, por ejemplo, más cantidad de cereales, y alimentos que tienen más almidones y carbohidratos. Esto hizo que aumentara la proporción de caries dentales, una enfermedad que es resultado de consumir carbohidratos y, además, de una falta de higiene dental.
"Los restos se han analizado con Tomografía Computerizada de Haz Cónico (CBCT, por sus siglas en inglés) para obtener un mejor diagnóstico", puntualiza la misma investigadora. Esta tecnología, que proporciona imágenes en 3D, ha permitido definir la morfología interna y radicular del cuarto molar, con lo que se ha podido también establecer la ausencia de otros dientes supernumerarios en este individuo.

ABEJAS EN PELIGRO

ABEJAS PREFIEREN NÉCTAR CONTAMINADO

Una investigación, publicada hoy en la revista Nature, ha descubierto que el abejorro común (Bombus terrestris) y la abeja europea (Apis mellifera) no son capaces de detectar la presencia de los tres pesticidas neonicotinoides más comunes –que actúan en el sistema nervioso central de los insectos– para poder evitarlos.
De hecho, lo más sorprendente de este estudio es que las abejas mostraron una preferencia por los alimentos que contenían dichos pesticidas. Cuando se les dio a elegir entre una solución de azúcar, y otra con azúcar y neonicotinoides, eligieron la segunda opción.
Geraldine Wright, coautora del trabajo en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) explica: "Las abejas no pueden distinguir los neonicotinoides en su comida y, por lo tanto, tampoco evitarlos. Esto las pone en riesgo de intoxicación cuando comen néctar contaminado. Y lo que es peor, ahora tenemos evidencias de que prefieren consumir comida con pesticidas”.
El trabajo, basado en una investigación en el laboratorio, también demostró que los abejorros consumieron más alimentos con pesticidas que las abejas, por lo que se expusieron a dosis más altas de toxinas.
Las abejas y otros insectos polinizadores son importantes para aumentar el rendimiento de los cultivos.   
Varios estudios han demostrado que los pesticidas neonicotinoides tienen efectos negativos en la búsqueda de alimento de las abejas y en la salud de sus colonias. Como consecuencia, la preocupación pública sobre el impacto de estos pesticidas en estos insectos y otros polinizadores ha crecido.
En abril de 2013, la UE introdujo una prohibición temporal sobre la utilización de los plaguicidas neonicotinoides en los cultivos en flor, mientras se recaba más información científica y técnica.
Los neonicotinoides actúan sobre los mismos mecanismos del cerebro en las abejas, que los que se ven afectados por la nicotina en el cerebro humano. El hecho de que además los prefieran preocupa a los científicos, ya que sugiere que, al igual que la nicotina, los neonicotinoides pueden actuar como una droga para que los alimentos que contienen estas sustancias les sean más gratificantes.
"Esto podría tener una reacción en cadena de impacto negativo en colonias enteras y en las poblaciones de abejas", asegura Wright.
 "Nuestros resultados implican que, incluso si se proporcionan fuentes alternativas de alimento para las abejas en paisajes agrícolas donde se utilizan pesticidas neonicotinoides, las abejas pueden preferir alimentarse de los cultivos contaminados. Además, los neonicotinoides llegan a las plantas silvestres que crecen junto a los cultivos, por lo que podría ser mucho más frecuente en las dietas de las abejas de lo que se pensaba".